27 de enero de 2012

Cadena.



¿No es asombroso ver cómo se produce el cambio de una cosa a otra? De un gusano nace una mariposa, que hace nacer a un gusano, que se convierte en mariposa y hace crecer otro gusano...
Pero, ¿y nosotros? Un día salimos a la calle, somos capaces de estar hablando con una misma persona durante horas, día tras día; siempre parecemos encontrar tema de conversación... Y un día, sin previa disputa, sin largo tiempo sin vernos, sin ningún antecedente, parece que nos ha poseído el silencio. ¿Cómo puede ser que ya no tengamos qué decir? ¿Cómo un “a dónde vas” o un simple “cómo estás” pueden ser tan difíciles de contestar cuando tanto has hablado? La sola presencia se hace extraña. Y sin embargo; como el gusano que de nuevo da lugar a una mariposa y ésta a otro gusano iniciando un ciclo sin fin; podemos mañana, tener mil tonterías para hablar de nuevo, como si fuese un telón por el cual cuesta dejar pasar las palabras, pero que continuamente alguien corta e inmediatamente alguien cose, creando aquí otro ciclo sin fin.